Después de la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial, todos
aquellos que de alguna forma u otra tuvieron una relación cercana a Hitler no
la pasaron nada bien. Algunos se vieron en la penosa necesidad de suicidarse,
otros fueron ejecutados y no faltaron los que pasaron años en prisión, en tanto
que los más afortunados lograron fugarse y desaparecer para siempre, o al menos
eso se cree, ya que no se hallaron sus restos.
