La mañana de este viernes fue catastrófica y terrorífica
para los habitantes de Cheliabinsk, una
ciudad ubicada en los Montes Urales,
en Rusia. Una lluvia de meteoritos empezó a caer repentinamente dejando inmensos destrozos y provocando el pánico de personas que gritaban que había llegado el fin del mundo. La cifra de heridos que reportó el gobierno ruso en un
principio rondó los mil, pero poco a poco ha ido descendiendo para situarse en
400.
