El Papa Alejandro
VI, el último hispano en ocupar la silla de Pedro hasta la llegada de Jorge Mario Bergoglio, pese a que fue
un tirano, apoyó muchas veces a los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, en la
cuestión de las nuevas tierras descubiertas por Cristóbal Colón. Era malo, pero era español y sentía un poco de
lealtad hacia los monarcas de Castilla y Aragón.
