En diciembre del 2005 fue detenida en México la
ciudadana francesa Florence Cassez,
acusada de ser una peligrosa secuestradora. En el 2008 fue condenada a 60 años
de prisión, lo que ocasionó una intensa labor de Nicolas Sarkozy frente al gobierno mexicano para que se le permitiera
cumplir su condena en Francia.
