Probablemente se debió a un efecto de las cámaras, o
probablemente fueron los efectos de un largo viaje, pero justo en el
momento en que Benedicto XVI
pronunciaba sus palabras de despedida, el cardenal John Tong Hon pareció estar dormido o a punto de dormirse, mientras
todos los demás cardenales tenían su mirada puesta en el Papa.