Antes del 14 de mayo del 2011 Strauss-Kahn era un de
los hombres más poderosos del mundo, como director gerente del Fondo Monetario
Internacional, estrechaba constantemente las manos de los líderes más importantes
y se perfilaba para ser el sucesor de Nicolas Sarkozy, pero repentinamente el
mundo se le fue encima, y todavía lo está cargando.
