Hace un
año murió el líder de Corea del Norte, Kim Jong-il, quien había heredado el
poder de su padre, Kim II-Sung, y al morir lo dejó en manos de su hijo, Kim
Jong-un, en una extraña monarquía-dictadura-comunista implantada en el siglo
pasado con el apoyo del la extinta Unión Soviética y que continua hasta la actualidad
de manera inalterable como un régimen represivo y terriblemente autoritario.
