Las iglesias son conocidas como “casas de Dios”, son
diseñadas exclusivamente para celebrar ceremonias religiosas, para que un
auditorio pueda ver y escuchar perfectamente a un ministro del Señor. Algunas
veces son destruidas, ya sea por la mano del hombre o por un fenómeno natural, pero
es muy raro que el Altísimo deje algunas de sus casas para que sea habitada por
seres humanos. Mas siempre hay una excepción.