Para los mexicanos el petróleo es como el reloj del
abuelo: lo más sensato sería venderlo, pero por cuestiones sentimentales no es
posible. En México la nacionalización del famoso oro negro, llevada a cabo por
el presidente Lázaro Cárdenas allá
por 1936, es un logro nacionalista similar a la independencia de España o al
triunfo del famoso general Zaragoza sobre las tropas francesas.
