Evo Morales es un gran aficionado al fútbol. Lo
practica no con el talento que quisiera y no le importa su investidura
presidencial a la hora de meter el pie duro. Es, como buen aficionado, un gran
admirador del mejor futbolista del mundo y quizás de todos los tiempos -con
perdón de Pelé y Maradona-: el argentino Lionel Messi.
