Mucho se
viene hablando desde hace años de la decadencia
de los Estados Unidos como la gran potencia mundial, decadencia que en
parte se atribuye a la degradación moral de los yanquis, a su gusto por los
excesos y a su pérdida de valores, pero la verdad es que ese país y la sociedad
que lo compone aún funcionan muy bien, y la muestra está en lo ocurrido en los
días posteriores al atentado terrorista del maratón de Boston, llevado a cabo
por los chechenos hermanos Tsarnaev.
