En marzo del 2011 el hijo del extinto coronel Muamar
el Gadafi y actual recluso en una prisión de Libia, Saif al Islam, exigió a Sarkozy
que le devolviera el dinero que su padre había “donado” para su campaña
presidencial en 2007. Se habló de 50 millones de euros, una cifra enorme pero creíble
tomando en cuenta que Gadafi era literalmente el dueño de los recursos económicos
de su país (nunca mejor dicho eso último).
