Los
presidentes de Estados Unidos no son sólo glamorosos porque su país es el más
poderoso del mundo, también lo son porque la institución presidencial en
yanquilandía es antigua, porque nunca ha habido golpes de Estado, dictadores y
demás fenómenos indeseables que tan comunes son en otras partes del mundo, y
porque Barack Obama es el cuadragésimo
cuarto mandamás en una lista que habla de respeto institucional.
