El segundo imperio mexicano dejó
pendiente para la historia un suceso que lo habría hecho más atractivo: un encuentro
entre Juárez y Maximiliano, entre los dos hombres que encabezaron los dos
gobiernos que se batieron en una sangrienta guerra hasta que sólo quedó uno.
Ese encuentro Maximiliano lo
deseó y lo solicitó repetidas veces al presidente, pero nunca fue atendida su
petición. Incluso cuando fue abandonado por los franceses y tomado prisionero
en Querétaro volvió a pedir un encuentro con Juárez. Volvieron a rechazarlo
quizás porque sencillamente ya estaba fuera de la jugada, se había convertido
en un hombre sin poder dentro de los enemigos del presidente.
