En la actualidad en muchos países ha quedado relegado
el recurso estatal de contener las manifestaciones repartiendo palos a diestra
y siniestra. Ahora a lo mucho se usa agua, bombas lacrimógenas y barreras
humanas, para mantener a raya a los manifestantes. Hasta el PRI mexicano, tan
dado a resolver esos eventos a tiros si hacía falta décadas atrás, lleva seis
meses retrasando sus líneas de defensa ante maestros indignados por una reforma
educativa.
