Es muy difícil imaginar qué llevó a los hermanos Tsarnaev a cometer el atentado
terrorista por el que pasarán a la historia, por el que uno de ellos ya murió y
por el que al otro le irá muy mal. Los tipos
habían logrado el sueño americano, eran dos afortunados emigrantes que tenían
ante sí la posibilidad de emular al mismísimo Arnold Schwarzenegger.
