Sobre las revoluciones existe una creencia en el
sentido de que son liberadoras. Se cree que un pueblo que genera una revolución
armada cambia para bien, se posiciona en la vías que van hacia el progreso e
inicia el proceso de dar felicidad y prosperidad a sus habitantes. No obstante, es extraño
que tal creencia exista, cuando la historia demuestra que las revoluciones son
todo lo contrario: no sólo son genocidios totalmente injustificados, sino que
arruinan la economía de cualquier país y sumen a sus habitantes cuando en la
esclavitud sí en la más completa miseria.