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sábado, 29 de junio de 2013

Las revoluciones: genocidios cubiertos de romanticismo

Sobre las revoluciones existe una creencia en el sentido de que son liberadoras. Se cree que un pueblo que genera una revolución armada cambia para bien, se posiciona en la vías que van hacia el progreso e inicia el proceso de dar felicidad y prosperidad a sus habitantes. No obstante, es extraño que tal creencia exista, cuando la historia demuestra que las revoluciones son todo lo contrario: no sólo son genocidios totalmente injustificados, sino que arruinan la economía de cualquier país y sumen a sus habitantes cuando en la esclavitud sí en la más completa miseria.

jueves, 23 de mayo de 2013

Iósif Stalin, el dictador popular

Durante la época de Iósif Stalin al mando de la URSS, los más pesimistas calculan que murieron 100 millones de inocentes como consecuencia de sus políticas. Y aunque muchos reducen la cifra en varios millones, lo cierto es que el hombre fue innegablemente el culpable de varios crímenes contra la humanidad, como la Masacre de Katyn y la violación masiva de dos millones de alemanas al terminar la Segunda Guerra Mundial, entre otros igual o más escalofriantes.

jueves, 4 de abril de 2013

La infanta Cristina no tiene mucho de qué preocuparse


En cuanto se hizo pública la imputación de la infanta Cristina, salieron los comentarios respecto a que ella es el primer miembro de la familia real española en ser llamado al banquillo de los acusados. Pero ella sólo debería de preocuparse por su situación legal y no por lo incomodo que puede resultarle ser una Borbón y tener problemas con la justicia.

sábado, 2 de febrero de 2013

Efeméride: en un día como hoy nació la filósofa Ayn Rand


En el siglo pasado hubo muchos estadounidenses que querían ser rusos. Algunos emigraron para ver con sus propios ojos los frutos del comunismo y regresaron a su país arrepentidos. Ayn Rand fue una rusa que desde muy niña quiso se estadounidense. Emigró a los Estados Unidos y jamás se arrepintió. Murió demostrando la gran admiración que sentía por patria adoptiva, a la que consideraba el mejor país del mundo, un país donde las personas podían ser libres.